Leí este cuento en una copia mimeografiada que la señorita Cristina, mi maestra de 7mo. grado del Colegio La Asunción de Lanús nos repartió. Los años hicieron que esa copia se borrara y se perdiera, pero el recuerdo de este cuento vivió siempre en mi cabeza. Ayer, ante la noticia de la muerte de su autor, logré dar con él otra vez.
Ojalá les guste tanto como me gusta a mí.a!
Sharik
En nuestro patio un chico tiene encadenado a su perrito, Sharik. Lo tiene así desde que era un cachorrito. Una vez fui a llevarle huesos de caldo humeantes y aromáticos, pero justo en ese momento el chico soltó al pobrecito.
La nieve en el patio es copiosa y blanca. Sharik, lleno de júbilo, da vueltas por el patio, salta como una liebre, el hocico lleno de nieve, corre por todos los rincones, del uno al otro, del uno al otro… Se me aproxima, todo velludo, salta alrededor de mí, huele los huesos y vuelve a correr como diciendo…
“No necesito yo sus huesos…sólo denme la libertad”



